Monday, December 10, 2012

In Orange, The Purpose-Driven Episcopate

Taking the reins of a 1.3 million-member local church which – as no less than the Papal Bull of appointment saw fit to remark – can now "be counted among the larger dioceses in the United States of America," here, fullvideo of Bishop Kevin Vann's preach at his installation this afternoon in Orange:

Held in the 5,000-seat arena at UC Irvine, the two-hour rites (fullvideo) made for an immensely colorful, even rousing showcase of the rapidly-growing OC church, a context evidenced by the presence of elements ranging from dancing, drumming Mexican matachines and incense bowl-bearing Vietnamese to an Angels ballcap, the legendary Msgr Art Holquin and the Evangelical mega-pastor/best-selling author Rick Warren, who led the local representatives introduced to Vann following his placement in the cathedra, during which the 61 year-old appeared to be brought to tears.

Even for the cultural richness brought by the participants, though, perhaps the most telling moment of diversity likewise came from the new arrival himself. 

In rapid succession to close the Mass, within seconds Vann gave the liturgy's final blessing in Vietnamese and preempted the dismissal to lead the traditional Mexican grito to Christ the King and Our Lady of Guadalupe before the choir struck up his favorite hymn – John Henry Newman's "Praise to the Holiest in the Height."

Exceptional as it might've seemed to those new to the experience, as the OC crowd will quickly come to realize, the quick-trip around the global church was no one-time show – in a perfect nutshell, that's your new bishop.

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Lastly – albeit without the memorable, unscripted asides – here's the homily's fulltext as prepared for delivery:
When I was growing up in Springfield, Illinois, the city of St. Louis and the Mississippi River played an important part in all of our lives.  The trips to St. Louis were frequent and for many reasons.  Growing up as a Cardinals' fan, I remember seeing Stan Musial hit a home run toward the end of his great career.  We often made trips as well,  to places like Famous and Barr so Mom could shop.  Later on, in my years at Kenrick Seminary, I was back and forth to St. Louis a lot, and always the river beckoned us as we crossed the Poplar Street Bridge.  Below us was the mighty Mississippi, having collected all of its tributaries and branches and their stories, such as the Missouri river.  I remember the Mississippi placid and calm, but also remember it very well in the early 1990's with angry and destructive currents that threatened to destroy all in sight!

Y justo al lado del río Mississippi, estaba la Catedral Vieja de San Luis Rey de Francia, su aguja siempre señalando al cielo, ¡parecía decir que Dios está aquí! Ese panorama cerca al río también contaba con un Arco - la vía de entrada al oeste.  Como poder yo imaginar que esa bienvenida al oeste sería una realidad para mí años después...primero en el suroeste de Fort Worth, y ¡ahora aquí con todos ustedes! Esas imágenes del Rio Mississippi y la Catedral Vieja se hicieron realidad gracias al obispo Joseph McNicholas, quien me ordenó como diácono y luego sacerdote.  Él había sido pastor de la Catedral Vieja.  La primera vez que estuve con el un largo tiempo fue durante el verano de mil novecientos ochenta (1980), yo fui su Maestro de Ceremonias ese verano.  Recuerdo muchas de nuestras conversiones - algunas serias y otras graciosas.  Todas estas conversaciones tienen por raíz su gran amor por el Cuerpo de Cristo, y su amor por los necesitados y marginados - ideas formadas sin duda por su Maestría en Trabajo Social. En particular recuerdo dos conversaciones de ese verano: una en la que yo había adquirido una multa por exceso de velocidad, mientras yo conducía al Obispo, ¡claro él pensó que era gracioso! Y otra conversación en la que habló de su admiración por el Obispo Johnson y esa nueva Diócesis de Orange en California. Qué interesante y providenciales son los caminos de Dios, y ¡que maravillosas son en verdad!

I wonder if I could make a comparison for us today.  We are all gathered here in this God-given moment at the UC Bren Center as the Body of Christ, the family of God in the common mission to proclaim the Kingdom and build the City of God.  Are not our lives and histories - of all the cultures and faiths here - like the Mississippi [or whatever river you can think of ?] separate streams and currents that now come together here as one Body?  By the hand of God we have been brought together to be as the Sacred Scriptures say - the “stream that gladdens the city of God?”

La fuerza motriz de estas corrientes de nuestras historias, hasta el destino final de la Vida Eterna con certidumbre son Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, a quien llegamos a conocer a través de la Palabra y Sacramento, y en particular la Palabra de Dios por esta Adoración sagrada. ¡Qué regalo verdaderamente bendecido y providencial tenemos ahora aquí en Orange, para continuar esta historia de Proclamar la Palabra en la Cristal y la cual pronto será la Catedral de Cristo, para atraer a hombres y mujeres de todas partes, para que encuentren la presencia de Dios en su vidas, y que las corrientes de sus vidas, sean formadas y dirigidas hacia las aguas de vida y de Fe! En este día Las Sagradas Escrituras se unen en marcha a nuestras vidas.  Al igual que las corrientes del rio Mississippi, los vientos y las corrientes de la cultura, y sociedad nos asustan, y amenazan a dirigir nuestras vidas en direcciones diferentes, y destruir nuestra unidad.   Pero eso nunca puede suceder.

Like the spire of the Old Cathedral, we need to remember that indeed God is always here!  For example, like Isaiah to understand  that in all moments, indeed the Spirit of God is upon us - to comfort and to strengthen us, and to send us forth once again to bring glad tidings, to heal and to proclaim liberty.  St. Paul, writing to the Ephesians , calls not only them, but us, to know that the sometimes disparate currents of life and faith can indeed be brought together in unity, peace and love to build the Body of Christ.  That is for each of us here and now in Orange.

Nuestra fe y nuestras vidas ahora van mucho más allá de Orange. Debido a estos momentos providenciales del Año de la Fe, y la Nueva Evangelización - de hecho simbolizan a nuestra Catedral - el mundo entero está mirando, recordé recientemente.  El llamado a dirigir y a unir la totalidad de las corrientes de la vida y de la fe, están claramente simbolizadas en las palabras del Evangelio de San Juan, cuando Nuestro Señor le dice a San Pedro - "¿Me amas?" Esas palabras las cuales nos enseñan la unidad de la familia de Dios en el ministerio de San Pedro, nos recuerdan a nuestra unidad con la Iglesia Universal, la familia de Dios, y el ministerio del Papa Benedicto Dieciséis (XVI).  Este pasaje también - ya que era la profesión de Fe de Pedro - debe ser una profesión personal de amor: "Señor, tú sabes bien que Te amo"! Para vivir esa respuesta cada uno de nuestros días. Es la respuesta a Cristo Nuestro Señor, al mismo quien el Obispo Johnson se dirigió en mil novecientos setenta y seis, cuando nuestra Diócesis comenzó su jordana -reflejando en la cruz: "¡sin Cristo, nada - Con Cristo, todo"

As we continue our journey in Faith together, we remember the words of Blessed Serra - “Always forward, never backwards - love God.”  We know that in every moment of living our Faith we are strong and can indeed proclaim the truth of the Gospel in love.  In a similar way, like the currents of the Mississippi River, together we also can be like that magnificent tree in front of Holy Family Cathedral, with its strong roots that spreads its branches far and wide to the skies.  That tree, like our Faith, was planted here centuries ago.  Those branches, like the spire of the Old Cathedral say that God is here! We, by our lives joined together as our local Church, must indeed say to the rest of the world and society that “God is here.”

En estos días, ya que nuestras vidas están unidas, en un tiempo de novena para prepararnos para celebrar el gran día de fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe, la patrona de nuestra Diócesis, la patrona de todas las Américas, la estrella de la Nueva Evangelización. Al igual que las corrientes del Rio Mississippi suelen ser violentas, nuestras vidas pueden parecerse al terreno árido y escarpado del Tepeyac. Bueno, eso fue hasta el nueve de diciembre de mil quinientos treinta y uno (1531).  En ese tiempo, la visita de la Madre de Dios a San Juan Diego en efecto nos dice que Dios está aquí, y de la tierra estéril del Tepeyac no solamente brotaron rosas hermosas, sino vida nueva para todos los del mundo occidental. En el Nican Mopohua, escuchamos las palabras de Nuestra Señora en nuestros oídos y vidas, para guiarnos a Su hijo:

“Sábelo, Ten por cierto, hijo mío, el más pequeño, que yo soy la perfecta siempre Virgen Santa Maria, Madre del verdaderísimo Dios por quien se vive, El Creador de las personas, el dueño de la cercanía y de la inmediación, el dueño del cielo, el dueño de la tierra… Y, “escucha, ponlo en tu corazón, hijo mío el menor, que no es nada lo que te espantó, lo que te afligió, que no se perturbe tu rostro, tu corazón; no temas esta enfermedad ni ninguna otra enfermedad, ni cosa punzante, aflictiva.  ¿No estoy aquí, Yo, que soy tu madre? ¿No estas bajo mi sombra y resguardo?  ¿No soy yo la fuerte de tu alegría?  ¿No estas en el hueco de mi manto, en el cruce de mis brazos?  ¿Tienes necesidad de alguna otra cosa?

As we continue our journey of Faith as the Body of Christ, as the Family of God, as the currents of our lives are directed and shaped by the Hand of God, we like the Mississippi keep "Rolling Along"!  But let us always remember our mission to shape the currents of our times with our Faith, as the stream that gladdens the city of God" and not be always shaped by them.  Let us always remember that the Saints, by a cloud of witnesses - men and women of every time and place - who pray for us and guide us, surround us.  We can think of St. Marianne Cope, St. Kateri Tekawitha, and even Fr. Augustine Tolton of my home Diocese of Springfield in Illinois.  We can think of others, like Blessed Junipero Serra who again says “always forward - never backwards - love God”. St. Ignatius of Antioch, one of the earliest Fathers of the Church who taught of the strength of the local Church joined together with the office of Bishop -And others like the great St. Augustine, of the fourth century, who was just quoted in the news on December 6th: "The times are bad!  The times are troublesome!"  This is what human says.  But we are our times.  Let us live well and our times will be good.  Such as we are, such are our times." BUT, he also just preached to the entire Church in the Office of Readings in the last day in Ordinary Time:

 “Let us sing alleluia here on earth, while we still live in anxiety, so that we may sing it one day in heaven and in full security…Even here amidst trials and temptations let us all sing alleluia…God is faithful…let us sing now, not in order to enjoy a life of leisure , but in order to lighten our labors.  Sing, but keep going.  When do I mean by keep going?  Keep on making progress.  This progress, however, must be in virtue.  If your make progress, you will be continuing your journey, but be sure that your progress is in virtue, true faith and right living.   Sing then, but keep going!

                AMEN! ALLELUIA!